19.2.09

No veas la respuesta hasta el final


Les planteo un acertijo que propuso Adrián Paenza, y que me ha llegado por mail. Resulta muy interesante. Te propongo que no mires la respuesta hasta el final. Intenta resolverlo.

(Adrián Paenza es Licenciado y Doctor en Ciencias Matemáticas, en Argentina. También es Periodista. Ganador del Premio Konex al Mérito en 1997. Conductor del programa «Científicos Industria Argentina», en el Canal Encuentro. Autor de varios libros, entre ellos, dos ediciones de MATEMATICA)

Recuerda que aquí no hay trampas, no hay cosas escondidas, todo está a la vista.
Trata de pensarlo solo porque vale la pena, en particular, porque demuestra que lo que tú crees sobre ti mismo, a lo mejor no es tan cierto.
O, en todo caso, es incompleto.

Antonio, el padre de Roberto, un niño de 8 años, sale manejando desde su casa en la Capital Federal y se dirige rumbo a Mar del Plata. Roberto, va con él. En el camino se produce un terrible accidente.
Un camión, que venía de frente, se sale de su sector de la autopista y embiste de frente al auto de Antonio.
El impacto mata instantáneamente a Antonio, pero Roberto sigue con vida.
Una ambulancia de la Municipalidad de Dolores llega casi de inmediato, advertida por quienes fueron ocasionales testigos, y el niño es trasladado al Hospital Zonal.
No bien llegan, los médicos de guardia comienzan a tratar al nene con mucha dedicación pero, luego de charlar entre ellos y estabilizarle las condiciones vitales, deciden que no pueden resolver el problema de Roberto.
Necesitan consultar. Además, advierten sobre el riesgo de trasladar al niño, y por eso deciden dejarlo internado allí, en Dolores.
Luego de las consultas pertinentes, se comunican con el Hospital de Niños de la Capital Federal y finalmente conversan con una eminencia en el tema a quien ponen en autos de lo ocurrido.
Como todos concuerdan que lo mejor es dejarlo a Roberto en Dolores, la eminencia decide viajar directamente desde Buenos Aires hacia allá. Y lo hace.
Los médicos del lugar le presentan el caso y esperan ansiosos su opinión. Finalmente, uno de ellos es el primero en hablar: ‘¿Está usted en condiciones de tratar al nene?’, pregunta con un hilo de voz.
Y obtiene la siguiente respuesta: ‘¡Cómo no lo voy a tratar si es mi hijo!’.

Bien, hasta aquí, la historia.
Está en ti el tratar de pensar una solución, de manera que tenga sentido.
Insisto en que aquí no hay trampas, no hay nada oculto.
Y antes de que leas la solución, quiero agregar algunos datos:
a) Antonio no es el padrastro.
b) Antonio no es un cura.

Ahora sí, te dejo con tu imaginación.
Eso sí, te sugiero que leas otra vez la descripción del problema y, créeme, es muy … muy sencillo.
# La solución está mas abajo. Pero EVITA leerla hasta intentar solucionarlo #



La solución
Lo notable de este problema es lo SENCILLO de la respuesta. Peor aún: no bien la leas, si es que no pudiste resolverlo, te vas a dar la cabeza contra la pared pensando, ¿ cómo puede ser posible que no se me hubiera ocurrido ?
La solución es que la EMINENCIA de la que se habla, es la MADRE.
Este punto es clave en toda la discusión del problema. Como se advierte (si quieres vuelve y relee todo), nunca se hace mención al sexo de la eminencia. En ninguna parte. Pero nosotros tenemos tan internalizado que las eminencias tienen que ser hombres que no podemos pensarla mujer.
Y esto va mucho más allá de que, puestos ante la disyuntiva explícita de decidir si una eminencia puede o no puede ser una mujer, creo que ninguno de nosotros dudaría en aceptar la posibilidad tanto en una mujer como en un hombre. Sin embargo, en este caso, falla.

No siempre se obtiene esa respuesta. Más aún: hay muchas mujeres que no pueden resolver el problema y cuando conocen la solución se sienten atrapadas por la misma conducta machista que condenan.
En fin, creo que es un ejercicio muy interesante para testear nuestras propias complicaciones y laberintos internos.