11.2.09

Caminos para aprender a ser felices


Valorar y reforzar las fuerzas positivas de nuestra alma: Descubrir y disfrutar de todo lo bueno que tenemos, no tener que esperar a encontrarnos con un ciego para enterarnos de lo hermosos e importantes que son nuestros ojos.
Asumir después serenamente las partes negativas o deficitarias de nuestra existencia: No encerrarnos masoquistamente en nuestros dolores.
No sufrir por temores o sueños de posibles desgracias que probablemente nunca nos llegaran.Vivir abiertos al prójimo: Pensar que es preferible que nos engañen cuatro o cinco veces que pasarnos la vida desconfiando de los demas.
Ceder siempre que no se trate de valores esenciales. No confundir valores esenciales con nuestro egoísmo.
Tener un gran ideal: algo que centre nuestra existencia y hacia lo que dirigir lo mejor de nuestra existencia, aceptar la lenta maduración de todas las cosas, dar cada dia un paso.
Creer descaradamente en el bien: Tener confianza en que a la la larga -y a veces muy a la larga terminara siempre por imponerse. No angustiarse si otros avanzan aparentemente más deprisa por caminos torcidos. Creer también en la eficacia del amor. Saber esperar.
Elegir, si se puede un trabajo que nos guste: Y si esto es imposible, tratar de amar el trabajo que tenemos, encontrando en él sus aspectos positivos.
Revisar constantemente nuestras escalas de valores: Cuidar que el dinero no se apodere de nuestro corazón... Descubrir que la amistad , la belleza, la naturaleza, los placeres artísticos y muchos otros valores son infinitamente mas rentables.
Descubrir que Dios es alegre: Que una religiosidad que atenaza o estrecha el alma no puede ser la verdadera, porque Dios o es Dios o es un ídolo.
Procurar sonreir, con ganas o sin ellas: Estar seguros que el hombre es capaz de superar muchos dolores, mucho mas de lo que el mismo hombre sospecha.



José Luis Martín Descalzo, 1930- 1991. Fué un español, ordenado sacerdote, que se desempeñó como periodista y director de un periódico. Fue poeta, novelista y autor dramático. En 1956 obtuvo el Premio Nadal por La Frontera de Dios y en 1962 el Premio Teatral de Autores. En 1976 consigue el Premio González-Ruano de periodismo.


Gracias Clara por enviarme este trozo de sabiduría.